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La producción manufacturera repunta en Francia

06/05/2022 | Francia
La producción manufacturera repunta en Francia

La producción industrial francesa está repuntando, lo que supone una buena noticia para las exportaciones españolas, en general, y navarras en particular. Tras dos meses seguidos de descenso a finales de 2021, en enero de 2022 aumentó un 1,6%, según los datos publicados por el INSEE (Insitut national de la statitisque et des études économiques). Solo la producción manufacturera (excluyendo energía y residuos) creció aún más rápido, un 1,8%.

A finales de febrero, el clima empresarial, medido por el INSEE, puso de manifiesto el optimismo de los industriales franceses pese a los potenciales efectos de la invasión de Ucrania por parte de Rusia. En la misma línea, la encuesta mensual del Instituto IHS Markit también destacó la confianza de los líderes empresariales al revelar un aumento de casi 5 puntos en el índice PMI en Francia (índice indicador económico que incluye informes y encuestas mensuales de empresas manufactureras del sector privado. El índice sondea a gestores de compra, que son quienes compran los materiales que se necesitan para que una empresa manufacture sus productos). Sin embargo, no todos los sectores están experimentando esta evolución al mismo ritmo.

Es cierto que el nivel de producción manufacturera se mantuvo más o menos estable a lo largo de 2021 pero, en realidad, esta estabilización de la actividad a nivel global esconde dinámicas sectoriales opuestas. Por un lado, gran parte de la industria (farmacéutica, materiales de construcción, química, etc.) se encuentra en una pendiente ascendente, beneficiándose del apoyo reforzado de las administraciones públicas y, sobre todo, de una demanda interna y externa en general bien orientada. Por otro lado, en 2021 la situación se deterioró notablemente en el sector automotriz, donde se multiplicaron las paradas de producción por falta de semiconductores, mientras que la aeronáutica se mantuvo en un nivel muy bajo. Pese a ello, se estima que el sector del transporte será uno de los principales motores de la industria manufacturera en 2022.

De hecho, la producción aeronáutica debería aumentar considerablemente este año tras la aceleración del ritmo de montaje de A320. En el sector de la automoción, la paulatina relajación de las dificultades de suministro de semiconductores, así como la construcción de nuevos modelos (Yaris Cross, Megane e-Tech, 308, etc.) permitirán un marcado aumento de la producción.

De manera más general, la fortaleza de la demanda interna respaldará la actividad de los fabricantes franceses y los temores sobre la fortaleza de la demanda externa se están disipando. Con todo, la producción manufacturera debería acercarse en el cuarto trimestre de 2022 a su nivel de finales de 2019.
Ante este panorama, se presenta una clara oportunidad para los suministradores navarros.

A lo anterior, se suma el hecho de que la pandemia ha reflejado la debilidad de las cadenas de suministro con el cierre de los mercados asiáticos. La crisis sanitaria ha puesto de relieve los riesgos que suponen las interdependencias: a principios de 2020, cuando se agotaron productos de primera necesidad, como mascarillas y otros equipos de protección individual. Desde el verano de 2021, con la escasez global de semiconductores perjudicando a los fabricantes de automóviles y equipos electrónicos de todo el mundo. En ambos casos, la producción mundial se concentra efectivamente en el este de Asia, principalmente en China, para equipos de protección personal, y en Corea y Taiwán para semiconductores. Así, vemos cómo la especialización geográfica puede generar cuellos de botella en las cadenas productivas.

 

Fuerte dependencia

La industria manufacturera francesa experimenta una fuerte dependencia: de cada 100 euros de valor añadido producidos en Francia, sólo 69 euros se deben a proveedores nacionales. Casi un tercio del valor añadido manufacturero francés depende de países extranjeros.

China ocupa un lugar importante entre los proveedores extranjeros. Es el caso de los dispositivos electrónicos (donde el 25% del valor añadido que aportan los países extranjeros procede de China), el sector textil (22%), el material eléctrico (14,1%) y el material de transporte (7,2%).

Este contexto ha hecho que la industria europea y, con ello la francesa, fomenten la relocalización de la producción (la reciente apertura de una planta de fabricación de chips en Dresden y las inversiones en Alemania Oriental destinadas a reducir la dependencia de los proveedores de baterías de Asia oriental son ejemplos de respuestas políticas en este sentido, así como las ayudas del plan France Relance orientadas a favorecer la vuelta de las industrias francesas deslocalizadas). Todo ello ha hecho que los fabricantes franceses vuelvan sus ojos hacia los suministradores implantados en su área geográfica (la Unión Europea en este caso), de forma que los abastecimientos estén mejor garantizados.

Como refuerzo de los riesgos de las cadenas de suministro largas y alejadas hay que mencionar que el mes pasado, decenas de millones de chinos fueron confinados (y aún siguen), particularmente en el noreste del país, cuna de la industria automotriz, en la metrópoli tecnológica de Shenzhen y en Shanghái, que cuenta con 25 millones de habitantes. Muchas multinacionales están establecidas allí y la capital económica china también tiene el puerto más grande de China. Por lo tanto, el cierre de la metrópoli pesa mucho sobre la actividad en el país y las cadenas de suministro globales.

De hecho, el confinamiento debido al COVID en las últimas semanas en Shanghai y Shenzen ha provocado que se produzcan cuellos de botella logísticos debido a las dificultades en los puertos de origen.

Francia valora la reducción de los tiempos de entrega de los suministros, así como la proximidad de sus proveedores para evitar que los riesgos del desabastecimiento dañen la recuperación. Es por ello que las importaciones procedentes de España aumentaron el pasado año.

Y dado el panorama expuesto, parece que así seguirá siendo este año 2022, por lo que Francia se sigue postulando como destino destacado para las exportaciones navarras.

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