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La Unión Europea e India reestablecen el diálogo sobre el Acuerdo de Libre Comercio

17/05/2021 | India
La Unión Europea e India reestablecen el diálogo sobre el Acuerdo de Libre Comercio

Nada menos que ocho años han transcurrido desde que la Unión Europea e India aparcaron las infructuosas negociaciones para establecer un Área de Libre Comercio. Después de más de seis años y quince rondas de negociaciones, ambas partes reconocieron que eran más los puntos que les separaban que los que les unían.

Mucho han cambiado las cosas desde entonces. La India actual, bajo el segundo mandato de Modi, busca refrendar su posición estratégica en el mundo ganando peso específico en detrimento de su vecino chino.

Tras renunciar a formar parte del gran acuerdo comercial entre los países de Asia Pacífico (RCEP), India busca encontrar una gran alianza que permita asegurar el acceso de sus productos a los mercados más importantes del mundo. En la actualidad la UE es el tercer socio comercial indio siendo el destino de más de un 11% de sus exportaciones y habiendo perdido en los últimos años el liderazgo en favor de EEUU y China.

Por el lado europeo, es muy significativa la apuesta por el mercado indio como principal aliado potencial entre las economías emergentes. A nadie se le escapa el interés en reducir la dependencia de la superpotencia china, así como el interés en permitir el acceso de las empresas europeas al mercado con mayor potencial de desarrollo a corto y medio plazo.

La suspensión de las conversaciones con China para la firma del China-EU Comprehensive Agreement on Investment dio paso a un enfriamiento en las relaciones entre ambas potencias coincidente con el creciente recelo por parte europea del interés chino de aprovechar la vulnerabilidad de las economías del viejo continente en la presente situación de crisis pandémica.

Desde este prisma, es realmente oportuno el momento elegido para el restablecimiento de las conversaciones entre ambas partes siendo evidente el interés mutuo en el acuerdo. La principal complicación, sin embargo, radica en hasta dónde alcanzará la voluntad real por ambas partes para acercar posturas; punto donde las conversaciones se han atascado una y otra vez.

Desde su reelección en 2019, el gobierno del partido hinduista BJP ha afrontado difíciles relaciones con sus vecinos, Pakistán y China, así como ha experimentado una fuerte radicalización en conflictos de naturaleza interreligiosa que ha generado una fuerte preocupación internacional. Como consecuencia de la crisis económica derivada de la primera ola de la pandemia, el gobierno lanzó el programa Atmanirbhar Bharat o India autosuficiente, buscando la resiliencia de la industria local y la reducción de la dependencia exterior. Sin embargo, muchos observadores han considerado al programa como una mera regresión proteccionista que busca el blindaje a la competencia exterior mediante la imposición de barreras comerciales y arancelarias.

La dramática segunda ola que India está experimentando con brutal violencia ha puesto de manifiesto la necesidad de mantener una enorme fluidez en las relaciones comerciales con el exterior en el panorama actual. La UE no tardó en acudir al auxilio de India ante la urgente necesidad de material y equipamiento médico y de producción de oxígeno. India deberá reconsiderar la capacidad de equilibrar la autosuficiencia con el aseguramiento del abastecimiento del mercado.

Necesidad y predisposición de entendimiento

Existen numerosos puntos, de enorme complejidad, donde ambas partes deberán mostrar una enorme capacidad negociadora.

Por el lado europeo está el acceso al mercado indio de sus productos agroalimentarios y lácteos, que podrán competir con los numerosos productores locales. Este punto es extremadamente sensible desde el lado indio. No en vano, la industria agrícola y ganadera ocupa a prácticamente el 50% de la población, y la facilitación de la entrada a la competencia extranjera podría generar una gran oposición doméstica, al igual que ha ocurrido con las recientes modificaciones legales de los mercados agrícolas.

Otro objetivo europeo reside en la eliminación de barreras a los automóviles y a los componentes de automoción, teniendo en cuenta que India es actualmente el cuarto productor mundial de automóviles y el segundo de motocicletas y vehículos comerciales. De hecho, India acaba de elevar los aranceles a estos productos con el fin de proteger su industria local. Sirva como ejemplo de la desigualdad en este sector, los aranceles que se practican sobre un vehículo de turismo de gama media/alta. Un vehículo europeo se verá gravado con un 75% de aranceles en India, mientras que un vehículo indio recibirá un gravamen del 6,5% al entrar en la UE.

Otra aspiración europea de complicado encaje es el suministro de vinos y licores europeos. La riquísima variedad de caldos europeos choca frontalmente con unas brutales barreras arancelarias superiores al 100% que imposibilitan que sus productos lleguen al consumidor indio a precios asequibles para los bolsillos de la clase media. La eliminación de los múltiples impuestos sobre el alcohol minará enormemente una de las principales fuentes de ingresos para las arcas indias, por lo que requerirá de un enorme sacrificio por su parte.

Por el lado indio, las principales aspiraciones residen en el acceso de sus profesionales al mercado laboral europeo, así como en una relajación de las exigentes normativas de inspecciones sanitarias a los productos agroalimentarios sobre el país asiático. Igualmente, India aspira a ser reconocido por la UE como un país seguro en materia de protección de datos, lo que le impide el acceso a información sensible de organismos y empresas.

El desarrollo del acuerdo generaría enormes áreas de colaboración en sectores como energías renovables, Smart Cities y, en general, en sectores tecnológicos, donde India cuenta con ambiciosos planes de desarrollo y que podrían encontrar en los países europeos grandes socios estratégicos. Desde el lado europeo, Europa se garantizaría un suministro industrial estratégico reduciendo su dependencia de China.

El acuerdo sin duda alguna requerirá de grandes dosis de paciencia y habilidad negociadora para acercar las posturas que, en algunos puntos, como los señalados anteriormente, son muy lejanos y presentan un encaje muy complicado.

 

Colaboración. Indversis, consultora de Gobierno de Navarra para el mercado indio

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